EL SANTUARIO DEL HIGHLANDER

EL SANTUARIO DEL HIGHLANDER

miércoles, 10 de marzo de 2010

JACOB KELL


AMIGO DE CONNOR
Jacob Kell era un niño huérfano que fue adoptado por el padre Alasdair Rainey, el párroco de Glenfinnan, que lo crió como si fuera su propio hijo y le inculcó sus ideas. De pequeños el joven Jacob fue uno de los mejores amigos de Connor Macleod, el cual fue testigo de como Jacob era ordenado sacerdote. Su amistad por tanto duró toda su infancia y juventud hasta que en el año 1536 éste muere a manos de un misterioso Caballero Negro. Al volver a la aldea con el cuerpo observan que Macleod había resucitado y sus heridas habían sanado por lo cual es acusado de haber hecho un pacto con el demonio entre otros por el mismísmo padre Rainey. Connor es exiliado del puebo y su madre es abucheada durante años por haber dado a luz al hijo del demonio.


PRIMERA MUERTE
Jacob comienza a parecerse cada vez más a su padre adoptivo y adopta sus valores intolerantes y supersticiosos. En 1555 años después de la expulsión de Connor, su madre Cailolin cae enferma y Connor acude en secreto al pueblo para ir a buscarla. Sin embargo el padre Rainey y Kell le descubren y condenan a su madre a morir en la hoguera. Connor consigue liberarse y acude al rescate de su madre pero no consigue salvarla. En cambio se ve obligado a matar tanto al padre Rainey como a Jacob. Sin embargo él no sabía que Jacob era un preinmortal y, al recibir su muerte a manos de Connor (de una forma parecida a como murió Macleod), se convierte en un inmortal.

BUSCANDO VENGANZA
Con los años Jacob se convirtió en uno de los inmortales más peligrosos, sin ningún respeto por las reglas del juego, reclutando a otros inmortales para su propia causa: vengarse de Connor y acabar con todos sus seres queridos.
Durante años Jacob persiguió a Connor y según cuenta él, fue responsable de muchas de las tragedias de la vida de Macleod, como la muerte de Rachel por una bomba que él puso en la antigua residencia de Russel Nash (Connor Macleod).
La muerte de Rachel llevó a Connor a intentar aislarse del juego en un Santuario creado por un grupo de Vigilantes. Jacob descubrió la localización de este lugar y junto con sus secuaces acabaron con todos los humanos e inmortales que se encontraban allí excepto Macleod.
Durante su vida llegó a acumular hasta 666 quickenings en total, lo cual le convirtió en un enemigo poderoso para los dos Highlanders, Connor y Duncan Macleod. Connor sabía esto y decidió que solo si Duncan o él mataban a uno de los dos tal vez podrían vencerle. Macleod se sacrificó y se dejó matar a manos de Duncan, el cual absorbió su quickening y consiguió ser lo suficientemente fuerte para acabar con Jacob Kell de una vez y para siempre.

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